Dubu-jorim (tofu guisado)

Foto: 세미짱 · CC BY 4.0

Dubu-jorim (tofu guisado)

Un clásico acompañamiento coreano de tofu dorado en sartén y guisado en una salsa de soya dulce y picante. Se hace con ingredientes de todos los días en una sola sartén en 20 minutos, y la salsa que queda es ideal sobre el arroz.

Ingredientes

2raciones

Preparación

  1. Corta el tofu en rebanadas de 1cm y presiónalo con papel de cocina para sacarle la humedad (el tofu seco no salpica y se dora mejor).

    ⏲ 3 min
  2. Mezcla todos los ingredientes de la salsa en un bol pequeño.

    ⏲ 1 min
  3. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio y fríe el tofu hasta que esté dorado por ambos lados, 3–4 minutos por lado.

    ⏲ 7 min
  4. Reparte la salsa con una cuchara sobre el tofu en la sartén.

    ⏲ 30 s
  5. Guisa sin tapar a fuego bajo 5–6 minutos, hasta que la salsa se reduzca y cubra el tofu, bañándolo con la salsa mientras se cocina.

    ⏲ 6 min
  6. Agrega el cebollín, calienta 1 minuto más y apaga. Espolvorea ajonjolí y sirve caliente.

    ⏲ 1 min 30 s

Variantes

  • De soya (suave): omite el chile en hojuelas para un guisado suave solo de soya.
  • Con rábano: guísalo sobre una capa de rábano para un plato más dulce y jugoso.
  • Con papa o cebolla: agrega verduras y más líquido para que rinda más.
  • Final de perilla: una gota de aceite de perilla al final para más aroma.

Consejos

  • Sácale la humedad para que el tofu no salpique y quede crujiente.
  • Dora primero el tofu y luego agrega la salsa, para que conserve su forma.
  • Báñalo con la salsa mientras se guisa para que el sabor cubra cada trozo.
  • Deja un poco de salsa en la sartén: es buenísima sobre el arroz.
  • Agrega chile verde para un toque más intenso y picante.
Más detalles y los porqués (4)
  • Presionar y dorar son una sola decisión, y es la opuesta a la del sundubu-jjigae. Ese guiso mantiene la cuajada en el estado en que la cuaja el douhua: nada presionado, nada revuelto, porque “una red rota no se vuelve a unir”. Este plato toma la misma cuajada de soya y le quita el agua a propósito, para que haya una cara que el calor pueda sellar y en la que la salsa pueda posarse. El tofu mapo está entre los dos, y lo que los separa a todos es cuánta agua queda en la cuajada.
  • La cara dorada es la razón de que la salsa se reduzca sobre ella y no dentro de ella. El tofu mapo blanquea su tofu para ayudarlo a absorber el sazón; dorarlo hace lo contrario: sella el exterior para que el bloque conserve su forma durante el guisado. Por eso bañarlo con la salsa es la única vía de entrada: el sabor llega como una capa, y los trozos se voltean en lugar de sumergirse.
  • Así que dejar salsa en la sartén no es generosidad, es donde fue a parar el resto del sazón. Un guisado reducido hasta nada habría llevado ese líquido al fondo de la sartén en lugar de al arroz, y no hay un interior que lo haya absorbido.
  • Lo que salpica es el agua, no el aceite. La cuajada de soya es un gel que retiene muchísima agua libre, y la que no se presiona llega de golpe a la sartén caliente. La presión es una instrucción de seguridad tanto como de textura.

Los fundamentos detrás de este plato

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